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martes, 21 de abril de 2015

La puerta de Dios





¿Quién es Dios?

Es el origen de todo lo que existe, es quien manifestó la Creación. Aunque hay muchas visiones distintas respecto a Él/Ella y éstas han cambiado a lo largo del tiempo y de las diferentes culturas, Dios puede hablar a cada ser manifestado a través de su propia voz. Lo está haciendo ahora a personas como Neale Donald Walsch, autor de la conocida trilogía de Conversaciones con Dios que ha vendido más de 7 millones de ejemplares; o como a Ceane De Rohan, quien ha canalizado toda una cosmología en ocho tomos cuyo objetivo es transmitir los conocimientos que Dios a adquirido a lo largo de la Creación con todos los que estamos abiertos y dispuestos a beneficiarnos de Su experiencia.

DIOS TIENE UN PROCESO O LA CREACIÓN NO ESTARÍA EN EVOLUCIÓN


"En el principio del proceso tenía una imagen inconsciente de mí mismo que me decía que tenía que ser perfecto desde el principio, y eso significaba que ya debería saberlo todo. Esta imagen fue alimentada por mis culpas y miedos acerca de si yo realmente era Dios o no. Desde entonces he hecho las paces con mi papel como Dios y me he dado cuenta de que Dios tiene un proceso o no sería un Dios en evolución. Esta evolución contiene la perfección que es una perfección evolutiva.

Para manifestarme en la Creación he tenido que dividirme en cuatro partes: el Espíritu, que es la polaridad masculina; la Voluntad, que es la polaridad femenina; el Corazón, que es el equilibrio entre ambos; y el Cuerpo (o forma) que es el vehículo de la manifestación.

Las experiencias que he tenido desde entonces me han permitido entender el principio Materno que no pude comprender en un principio. Ahora puedo daros este entendimiento si queréis tenerlo. He aprendido lo que puedo compartir ahora con vosotros comprendiendo Mi propio reflejo y sanando los resultados de de Mis propias negaciones, conforme han estado listos para sanar. He adquirido estas comprensiones entendiendo el reflejo que me han dado los Espíritus Manifestados. Cada Espíritu manifiesta una parte de Mí. Ninguno de los Espíritus Manifestados tiene una comprensión total de Mí, pero cada uno tiene una parte del todo. Al ser capaz de ver todas estas partes, he podido aprender de Mi propio reflejo. Ahora estoy seguro de que tengo las comprensiones que traerán la sanación necesaria, porque finalmente he sido capaz de asimilar todos los procesos de una forma en que tienen sentido y a la vez se sienten correctos. [...]

A mi Creación le ha faltado completa auto-aceptación, y eso incluye la aceptación de cada punto de manifestación. [...] Parte de mi proceso ha consistido en enfrentar el reflejo de mi propia culpa quien me dijo que si Yo fuera realmente Dios, debería saberlo todo ya, y que si realmente no sabía ya todo, no tenía nada que hacer emergiendo una Creación a la cual no podría guiar como es debido. La culpa siempre te dirá que debes estar haciendo mejor las cosas de lo que las estás haciendo.


Ya tenía suficiente entendimiento para sacar adelante la Creación o no habría salido adelante. No hay forma de saber por adelantado lo que la experiencia tiene que enseñarnos. Así como había aprendido lo suficiente para manifestar la Creación cuando esta surgió, ahora he aprendido lo suficiente para sanar el desequilibrio que se manifestó entonces. Aún tengo que aprender lo que la manifestación de esta sanación tiene que enseñarme. Te mantendré informado si te abres a recibirme. [...] "

Al principio, la canalizadora no podía creer, como muchas otras personas en la Tierra, que realmente fuera posible escuchar a Dios, así es que Dios habló a través de sus más cercanos compañeros, Los Antiguos que Sirven a la Luz. Muchos psíquicos están acostumbrados a escuchar a los guías, pero pocos han reconocido que también pueden escuchar directamente a Dios en persona.

Mientras estudiaba con Los Antiguos, la canalizadora se abrió a recibir directamente las comunicaciones de Dios en persona. Dios quiere que se sepa que Él está abierto y desea comunicarse directamente con cualquier Espíritu en la Tierra que se abra a recibirlo. Sólo se necesita ser receptivo. Cuando se está verdaderamente abierto, comienza la experiencia de la comunicación directa. Entonces todo lo que necesitas está a tu disposición por la conexión que todos tenemos con nuestro Creador. Sólo es necesario abrir la conciencia del Espíritu y de los sentimientos de la Voluntad para recibirlo.


¿QUIÉN ESCUCHA A DIOS?

¿Cómo habla Dios, y a quién? Cuando lo planteé, he aquí la respuesta que obtuve:
Hablo a todo el mundo. Constantemente. La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.
Intrigado, le pedí a Dios que me lo explicara mejor. Y esto es lo que dijo:

En primer lugar, vamos a cambiar la palabra hablar por la palabra comunicarse. Es un término mucho mejor; resulta más completo y más apropiado. Cuando tratamos de hablar a otros - tú a Mí, Yo a ti -, inmediatamente nos vemos restringidos por la increíble limitación de las palabras. Por esta razón, no me comunico únicamente con palabras. En realidad, rara vez lo hago. Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento. El sentimiento es el lenguaje del alma. Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto. A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad. El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. De nuevo. Si tú quieres.

Le dije a Dios que si quería, pero que en ese momento deseaba aún más una respuesta completa y detallada a mi primera pregunta. He aquí lo que Dios me dijo:

También me comunico con el pensamiento. El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo. Al comunicarme con el pensamiento, a menudo utilizo imágenes. Por ello, los pensamientos resultan más efectivos como herramientas de comunicación que las mismas palabras. Además de los sentimientos y pensamientos, utilizo también el vehículo de la experiencia, que es un magnífico medio de comunicación. Y finalmente, cuando fallan los sentimientos, los pensamientos y la experiencia, utilizo las palabras. En realidad, las palabras resultan el medio de comunicación menos eficaz. Están más sujetas a interpretaciones equivocadas, y muy a menudo a malentendidos. ¿Y eso por qué? Pues debido a lo que son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No son la verdad. No son el objeto real. Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede experimentar. Por eso os he dado otras herramientas de conocimiento: son los llamados sentimientos; y también los pensamientos.

La suprema ironía del asunto es que vosotros hayáis dado tanta importancia a la palabra de Dios, y tan poca a la experiencia. En efecto, dais tan poco valor a la experiencia que, cuando vuestra experiencia de Dios difiere de lo que habéis oído sobre Dios, automáticamente desecháis la experiencia y os quedáis con las palabras, cuando debería ser precisamente lo contrario. Vuestra experiencia y vuestros sentimientos sobre algo representan lo que efectiva e intuitivamente sabéis acerca de ello. Las palabras únicamente pueden aspirar a simbolizar lo que sabéis, y a menudo pueden confundir lo que sabéis. Así pues, esas son las herramientas con las que Yo me comunico; aunque no sistemáticamente, pues ni todos los sentimientos, ni todos los pensamientos, ni toda la experiencia ni todas las palabras proceden de Mí.

Muchas palabras han sido pronunciadas por otros en Mi nombre. Muchos pensamientos y muchos sentimientos han sido promovidos por causas que no son resultado directo de Mi creación. Y muchas experiencias se derivan también de dichas causas. La cuestión consiste en discernir. La dificultad estriba en saber la diferencia entre los mensajes de Dios y los que proceden de otras fuentes. Esta distinción resulta sencilla con la aplicación de una regla básica: Vuestro Pensamiento más Elevado, vuestra Palabra más Clara, vuestro Sentimiento más Grandioso, son siempre Míos. Todo lo demás procede de otra fuente. Con ello se facilita la labor de diferenciación, ya que no debería resultar difícil, ni siquiera para el principiante, identificar lo más Elevado, lo más Claro y lo más Grandioso. No obstante, te daré algunas directrices: El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría. Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad. El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor. Alegría, Verdad, Amor. Los tres son intercambiables, y cada uno lleva siempre a los otros. No importa en qué orden se encuentren.

Una vez determinado, utilizando estas directrices, que mensajes son Míos y cuáles proceden de otra fuente, lo único que falta es saber si Mis mensajes serán tenidos en cuenta. La mayoría de Mis mensajes no lo son. Algunos, porque parecen demasiado buenos para ser verdad. Otros, porque parece demasiado difícil seguirlos. Muchos, debido simplemente a que se entienden mal. La mayoría, porque no se reciben. Mi mensajero más potente es la experiencia, e incluso a ésta la ignoráis; especialmente a ésta la ignoráis. Vuestro mundo no se hallaría en el estado en que se encuentra si simplemente hubierais escuchado a vuestra experiencia. El resultado de que no escuchéis a vuestra experiencia es que seguís reviviéndola, una y otra vez; puesto que mi propósito no puede verse frustrado, ni mi voluntad ignorada. Tenéis que recibir el mensaje. Antes o después. Sin embargo, no os forzaré. Nunca os coaccionaré; ya que os he dado el libre albedrío - la facultad de hacer lo que queráis -, y nunca jamás os lo quitaré.